Julio
Cobo
Cantabria - España, 1944
Julio Cobo es un pintor, que se
apoya en sus grandes dotes de dibujante, con una técnica
de exquisita limpieza y esmerada composición,
aborda todo tipo de tema con notable acierto, en base
a su solidez artística,
pero es en las naturalezas muertas donde alcanza su mayor
representación y dominio. Una pintura de gran realismo
donde exalta y valora con rigor el mínimo detalle,
incluso lo que para otros pasaría inadvertido; cualquier
objeto puede ser el tema central de su composición,
puesto que el artista es capaz de darle la importancia
que desea. Convierte cada una de sus obras en una muestra
de perfección y dominio del dibujo, con un color
ajustado y preciso, altamente trabajado hasta conseguir
el objetivo fijado, algo de lo que parece carecer la mayoría
de la pintura actual. La perfección en la composición
de sus obras es indiscutible, cuidando los detalles, las
intensidades cromáticas, las tonalidades y sobre
todo la luz.
Cada cuadro es una unidad
pictórica coherente, trabajada
con gusto en una perfecta armonía en las formas, color,
dibujo y volumen, con un toque de halo de misterio. Convierte
cada uno de sus lienzos, partiendo de un realismo simple
y cotidiano, en trascendente.
Consigue un seguro efecto a través de los sorpresivos
claroscuros, que nos recuerdan a los maestros más
representativos de la pintura Flamenca y Holandesa del siglo
XVII. Pintura tratada con delicadeza, minuciosidad y refinamiento
del color, donde al dibujante riguroso se une el artista, que busca la atmósfera
y clímax a través de una coloración de amplia riqueza cromática.
Un trabajo serio, honesto y responsable, donde en su estilo no hay cabida para
medianías, fiel a su gusto, y respetuoso con el público, al que
ofrece el arte accesible, sin complicaciones interpretativas e imaginativas,
para aquellos que aman la pintura en toda su extensión.
F. Hernández
|