Dos días han pasado y la pintura es seca. No tengo ninguna idea donde empezar, así que hago lo que lo hago siempre. Comienzo con una tarea que podría infligir el menos daño posible. Utilizo mi espatula para raspar de cualquier lints y cualesquiera topetones en la pintura emergente.
Estoy utilizando pinceles de lengua de gato del cepillo 1003, tres pinceles artificiales muy baratoss de Loew-Cornell que compre en un almacén del arte, una espatula de Daniel Smith #4, y una vieja hacia fuera usada D. Smith #4 como mezclador.
Comienzo en el drapery blanco, pero pronto me centro en la parte posterior de la chica. Pongo un poco de pintura en el turbante y bastante pronto me calientan. Paro a pensar y comienzo a pintar por instinto.
Utilizo una gama de colores limitada. Trabajo cuidadosamente y pacientemente y orgullosa de ello, puesto que por la naturaleza soy ni cuidadoso ni paciente. Para demostrar la rebelión contra mi mediados el siglo XX, utilizo el viejo sable como mezclador.
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